Atalanta. El deseo

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La heroína de la mitología griega Atalanta, consagrada a la diosa Artemisa, decide no casarse nunca y vivir en los bosques libre, cazando. Cada vez que un hombre la pretende, Atalanta le echa una carrera, ya que el oráculo le había sugerido que no debía casarse, pues “carecería de sí misma”, lo que parece una referencia a que sería transformada, metamorfoseada… Solo aquel que la gane en la carrera podrá acceder a su mano. Siendo la más rápida corriendo por los bosques consigue así asegurar su libertad y eliminar a sus pretendientes. Hasta que Hipómenes, en el que se ha fijado, le gana (o se deja ganar) gracias a un ardid: lleva con él unas manzanas de oro que le ha regalado Afrodita, diosa del amor. Al detenerse a recoger las manzanas, hechizada por su mágica belleza, Hipómenes logra llegar antes a la meta. El deseo irresistible que despiertan las manzanas doradas en Atalanta hacen que pierda por primera y última vez una carrera. Su amor y su deseo es tal que lo consuman en un lugar sagrado dedicado a Cibeles, por lo que la diosa les convierte en leones para tirar de su carro por toda la eternidad.

Hoy día 4 de noviembre, y hasta el 28, se inaugura la exposición colectiva en torno al Deseo organizada por Sara Zaldívar en la sala Espacio Lola. En esta muestra abierta al público cada artista que participa con su obra expresa lo que es el deseo. Atalanta es mi propuesta. Atalanta sabe de deseo, de lo que se gana y lo que se pierde al permitirse vivirlo. 

Qué es el deseo… Pulsión de la vida, sufrimiento, ansiedad, conciencia, apetito sensitivo, agitación y pasión del alma, definiciones diferentes en filosofías predominantes a lo largo de la historia. ¿Dar rienda suelta al deseo me llevará a estar privada de mí misma? ¿Perderé mis privilegios? El deseo en su lugar esencial quizá conecte con lo más ancestral, lo sagrado y primitivo que nace al llegar a la vida. Llegamos con anhelos y promesas dentro, con fervor por cumplirlas, por cumplirnos. Cuando están en su lugar, el deseo es hermoso,  libera, afianza retos, los supera, acompaña, hace soñar y vivir con intensidad, es presente absoluto que conecta con uno mismo y la Vida. Me entra curiosidad, desafío, me permito, sueño, vivo, no espero, deseo y acepto. Cuando el deseo conquista un territorio que no le corresponde, se metamorfosea, se mezcla con el miedo, con el poder, con el ego, en una caja de Pandora abierta sin límite. Deseo lo que creo que necesito. Lo necesito todo. Solo deseo. Entonces me visto de armadura, temo, desafío, no considero nada salvo mi deseo sin tamizar. Sin ver lo que ocurre a los lados, pierdo la perspectiva, mi centro… Hoy recojo las manzanas de oro con cuidado, mi deseo en mi mano atenta a su brillo y las coloco suavemente en mi regazo. Y las miro brillar. Y pido un deseo…

Fotografía: Juan Borgo

Dirección de arte: Carolina Verd y Juan Borgo

Edición: Alexis Fernández en Cursiva Comunicación

Look creado por Ernesto Naranjo en exclusiva para Atalanta

Hair&Makeup: Guerlain por Sandro Nonna

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