Christo y Jeanne-Claude:”Perturbaciones”

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Hace apenas unos meses, el 31 de mayo, fallecía Christo (1935-2020) que, junto a su esposa Jeanne-Claude (1935-2009), realizó espectaculares instalaciones artísticas caracterizadas por empaquetar o envolver desde un puente (Central Park, 2005) un tramo de costa (Sídney, 1969) hasta rodear con tela una isla (Biscayne Bay, 1983).

Como las “tiendas de los nómadas”, la obra monumental de Christo y Jeanne-Claude es rápidamente erigida y con la misma celeridad eliminada, fugaz como la vida misma. Sus espectaculares intervenciones, su arte monumental y efímero, deja una huella imborrable en la memoria del espectador, aunque solo sean creadas para contemplarse por unos días. Obras similares al  Land Art, de especial señalización y significación del paisaje y sus objetos (empaquetados), llevan al visitante a tomar conciencia de un entorno que, de tan común, se había acabado volviendo invisible. De ahí que le gustase definir sus obras como “perturbaciones” del espacio público. Para envolver trabajaban con tejidos sintéticos de intenso color uniforme que manejaban con gran acierto de confrontación y/o acentuación con el lugar.

“Todos estos proyectos tienen esta fuerte dimensión de faltar, de borrarse a sí mismos […], desaparecerán, como nuestra infancia, nuestra vida. Crean una intensidad tremenda cuando están allí por unos días”. (Christo)

Arte efímero, la poesía de lo pasajero

¿Qué tienen en común Londres, Sídney, Nueva York, Miami, Kansas o Berlín? Todas son ciudades o lugares que han sido intervenidas por las obras de arte de Christo y Jeanne-Claude. Desde envolver un árbol hasta un edificio, han sido capaces de cambiar la percepción y relación con la construcción o con el paisaje circundante. Entre otros monumentales y emblemáticos inmuebles, intervinieron el Reichstag en 1995, cubriendo el edificio del parlamento alemán con miles de metros cuadrados de tela y kilómetros de cuerda, para ser visto durante apenas un mes.

También su propuesta ha abarcado paisajes naturales, como es el caso de los 178 árboles que envolvieron de un brillante color plata en el  Parque Berower en Riehen, al noroeste de Basilea (Suiza). Con ellos modificaron  completamente la definición descriptiva y visionaria de la naturaleza, transformando el parque en una fábula.

En instalaciones como Umbrella en California y Japón, gracias a  la repetición estratégica y puntual de un elemento, es posible adquirir de un vistazo la dimensión y extensión del territorio intervenido. En este caso, con miles de paraguas de estudiado color que contrastaban con el paisaje (el azul, en el caso de Ibaraki, que realzaba el verde de la vegetación que rodeaba al río, y el amarillo que acentuaba la hierba de color ámbar de las colinas californianas).

Desde el 1 de julio y hasta el 19 de octubre, se puede visitar la exposición “Christo et Jeanne-Claude, Paris!” en el Centro Pompidou, en París. Una muestra que gira en torno a la obra The Pont Neuf Wrapped (París, 1975–1985), en la que los artistas Christo y Jeanne-Claude envolvieron el Pont Neuf en tela. 

El arte de envolver. El anhelo de dotar a las cosas de una nueva dimensión

Sus intervenciones tardan décadas en materializarse, si lo consiguen. Constan de dos partes, la creación del proyecto y la más costosa, lograr los permisos. Por eso, sus obras se pueden comparar a las de un arquitecto, que proyecta numerosos edificios a lo largo de su vida pero solo algunos ven la luz. Por ejemplo, no se llegó a aprobar la instalación que idearon para envolver la madrileña Puerta de Alcalá. En total, Christo y Jeanne-Claude lograron ejecutar menos de la mitad de sus proyectos. Creaciones de una complejidad estructural, comercial y de montaje que constituyeron importantes inversiones de capital en empresas colosales. Se autofinanciaron no sin grandes dificultades y obstáculos de todo orden, principalmente con el empeño de sus promotores, a través de la venta de dibujos, collages, estudios preparativos y fotografías.

Esta pareja de artistas ha sido capaz, a través de su arte, de erigir la más bella poesía visual que yo jamás haya visto. Ellos, con el propio acto de envolver, componen una nueva historia para el espacio intervenido; un sueño mágico que hace dirigir la mirada a los transeúntes. En homenaje a Christo y Jeanne-Claude, hemos acercado el arte monumental a lo cotidiano, a lo que existe a nuestro alrededor: una farola, un árbol, una casita, un tobogán, un banco del parque… Ellos envolvieron elementos del paisaje urbano, nosotros, inspirados en su obra, anhelamos dotarlos de una nueva dimensión.

Fotografía: Oscar Rivilla

Música: Electrophorus

Edición: Alexis Fernández en Cursiva Comunicación

Dirección de arte: Oscar Rivilla y Carolina Verd

Moda:

Foto principal, foto 2 y 3: top y pantalón de Humanoid cortesía de Pez tienda; sandalias de Birkenstock cortesía de Finally Press

Foto 4, 5 y 6: top de Barena y falda de Forte Forte cortesía de Pez tienda; sandalias Birkenstock cortesía de Finally Press

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