Pioneras. Mujeres de la vanguardia rusa

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Desde el 1 de marzo hasta el 16 de junio podemos visitar en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza la exposición “Pioneras. Mujeres de la vanguardia rusa”. Un homenaje a las artistas que se convirtieron en pioneras de la creación y desarrollo de los nuevos lenguajes artísticos de comienzos de siglo. Las obras de Natalia Goncharova, Alexandra Exter, Olga Rózanova, Nadeshda Udaltsova, Liubov Popova, Varvara Stepanova y Sonia Delaunay junto con textos, fotografías y sus biografías se exhiben en esta muestra exquisita donde se combinan influencias de corrientes vanguardistas extranjeras con aspectos de la cultura rusa. Todas coinciden en el interés por expandir sus ideas artísticas a todos los objetos de la vida cotidiana, llevando el arte más allá del lienzo, diseñando libros, tejidos, escenografías teatrales y moda (no en vano son precursoras de los VjutemásVkhutemas rusos― o “Talleres de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica”, y de la Bauhaus germana).

Época de ruptura con el orden establecido

El arte es, en cada momento, detector de fenómenos, de corrientes. Para entender qué pasó y por qué se produjo esta nueva visión en la evolución del arte que se adelanta a la evolución humana, es de ayuda buscar en la Historia. Esta época, principios de siglo, parece haber sido un periodo afectado y lastrado todavía por lo finisecular; un periodo muy confuso, de muchos atavismos.

Con el comienzo de siglo, muchos acontecimientos anuncian vientos de convulsiones y radicales cambios en lo político: Primera Guerra Mundial (1914), Gran Revolución Rusa (febrero y octubre del calendario zarista juliano de 1917). Pero también en lo social, en lo moral, en lo religioso, en lo científico, en el orden tradicional de las cosas, en las costumbres y, por supuesto, también en el arte. El arte experimental rupturista que apuesta por la apertura a las ideas de vanguardia surge como una nueva forma de tratar y revisar las convenciones, considerando que aquellas establecidas han desembocado en un mar abierto, llegadas en el ocaso de una época de acumulación de poderes enquistados, grandes desigualdades; fractura y advenimiento de una lucha social y un espíritu de conquista de renovadores ideales. Todo ello con el objetivo de provocar desestabilización y paso a inevitables reformas.

Igual que la guerra lo destrozó todo de manera abrupta, la desvinculación con el orden establecido en el arte se manifestó contra aquello que parecía evidente por indiscutido: la ruptura visual, la ruptura de líneas, la descolocación de lo reconocible y el interés por el color.

Rusia vanguardista

En la Rusia de antes de la revolución económico-social, surgió discreta y espontáneamente una necesidad de revolución espiritual en el arte. Los artistas se atrevían a explorar y comenzaron a experimentar nuevas formas de expresión, en un diálogo y en un ambiente estimulados por lo cosmopolita y fruto del contagio con el París de la época, cuna de las vanguardias en el arte. La mujer en el arte toma entonces un papel activo y relevante que, hasta el momento, le había sido prohibido incluso en el acceso a las academias de arte oficiales, teniendo que aprender en escuelas particulares. Pero quizá esa circunstancia le ofreció la ventaja de no tener que romper, como sus colegas, con un patrón de rigidez académica. Las numerosas trabas que les fueron impuestas a las mujeres en las artes mayores (arquitectura, pintura y escultura, artes todas del dibujo, el cual también tomó otro rumbo rupturista), las liberaron, sin embargo, en el ámbito de “las artes menores”. En ellas, las mujeres tuvieron un papel decisivo, y tal vez ese fue el ingrediente fundamental: no tuvieron miedo a innovar y mantuvieron un interés común por llevar el arte más allá de las dimensiones del lienzo, sin detenerse en los prejuicios por convertir los objetos cotidianos y utilitarios en piezas de arte. De esa manera, con naturalidad evolutiva, ellas mismas se convirtieron en productoras y portadoras de las vanguardias más rompedoras. ¿Habéis visto alguna vez la colcha que realizó Sonia Delaunay para su hijo? Una obra de arte “cubridora” de vida. Porque para ella el arte era vida y la vida, arte.

Exposición: Pioneras. Mujeres de la vanguardia rusa en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza del 1 de marzo al 16 de junio de 2019.

Comisaria: Ana Ruiz del Árbol

Fotografía: Oscar Rivilla

Música: Dr Symptosizer

Peluquería y maquillaje: Jose Sande

Edición: Alexis Fernández en Cursiva Comunicación

Dirección de arte: Carolina Verd

Moda:

Foto principal, foto 2 y 3: zapatos de Pura López,cortesía de Finally Press

Foto 4: vestido Psophia; zapatos de Pura López, cortesía de Finally Press

2 Comments

  1. Como nos tiene acostumbrado tan entusiasta equipo con su refinada y oportuna divulgación, esta exposición para minorías no quedará olvidada en el rincón de la historia…
    Gracias por vuestra labor.

    Me gusta

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