Los rostros de Samuel Salcedo

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Conocí al escultor Samuel Salcedo (Barcelona, 1975) este año en Art Madrid, estuve hablando con él de su obra y me contó que sus esculturas son como espejos en los que el espectador ve reflejadas sus emociones.

Sus figuras, sus máscaras, sus gigantescas caras, llenas de realismo y de fantasía, parecen decirnos: “¡Eh!, tú, ¿nunca te has sentido como yo? Lo que ves en mí está en ti”. Quizá porque sus esculturas nos invitan a reflexionar sobre las emociones que expresan, emociones que nos hablan de nosotros mismos, de nuestra identidad y de nuestra naturaleza.

Samuel Salcedo

Estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona y en algún momento de su vida se decidió por la escultura. Después vivió en Inglaterra, donde realizó un master en Manchester Metropolitan University mientras trabajaba como asistente de Jaume Plensa.

La obra de Samuel Salcedo es variada en tamaño, color y técnica, pero su característica más propia es que despierta en el espectador la curiosidad por entender el lenguaje de sus figuras y de sus rostros, así como el misterio que cobijan. Además, consigue arrancarnos una carcajada al mostrarnos sus figuras en momentos íntimos y lo hace con gran sentido del humor. Algunas nos sugieren preguntas: ¿Qué estará pensando? ¿Estará cómodo en su piel?

Sus caras, sus figuras, lejos de dejarnos indiferentes, nos provocan emociones, nos conmueven. Algunas, incluso, nos duelen.


Reflejo de nuestro interior

Esta semana estuve visitando el Espacio SOLO y pude ver y disfrutar de las esculturas de Samuel Salcedo que forman parte de la colección Deep Inside II y Dark side III. En su lenguaje silencioso parecen invitarte a parar un instante y a observar cómo se detiene el tiempo alrededor. Recogen, inamovibles, el cambio de luz de un día de sol, la oscuridad, el viento, la lluvia…

Deep Inside II, en un gesto de paz y calma, parece aceptar con reposo los cambios de la vida para reflejar la fe en su devenir. Dark side III, una cabeza gigante con una mueca eterna, quisiera, tal vez, retener la respiración: no deja que nada entre ni salga, ni siquiera el aire, en un intento, acaso, de aislarse del mundo. ¿Y si aguanto la respiración? ¿Servirá de barrera que me proteja? ¿O me seguirá intoxicando el presente? ¿Continuaré sintiendo que me falta el aliento?

Pero, quizá, aquello que las hace casi mágicas es que en su quietud, en su aparente pasividad, despiertan emociones en el que las observa, volviéndose activas. Como tú, como yo.

Agradecimientos a Colección SOLO

Fotografía: Oscar Rivilla

Música: Dr Symptosizer

Edición: Alexis Fernández en Cursiva Comunicación

Dirección de Arte: Carolina Verd

Moda:

Foto principal : vestido azul de Ulises Mérida

Foto 2: chaqueta negra de Ulises Mérida

Foto 3: vestido de terciopelo negro con lazos azules de Gucci; zapatos plateados de Ulises Mérida

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