Miquel Barceló. Vida de pulpo

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Llevaría una vida de pulpo
De noche comiendo cangrejos y gambas
Y en las horas de sol, dentro de las barracas
No iría casi nunca a la Ciutat, ni a misa, ni al mercado
No haría nada en todo el día, observaría las colecciones de caparazones de cangrejos peludos y lapas
Tendría cuidado con las morenas, pero me entretendría mirando un sorbo de tinta suspendido, exuberante (circunspecto) siempre a punto de proyectar un gargajo negro definitivo y acabar cualquier conversación.

Cuaderno Alchi, Bangkok, París, Mallorca, Delhi, 2018. Miquel Barceló

Barceló nos trajo el mar a Madrid

Desde el 19 de enero hasta el 30 de marzo, se puede visitar en la Galería Elvira González la exposición “Miquel Barceló. Vida de pulpo”, donde se muestran 29 obras, entre pinturas, dibujos y cerámicas, que Miquel Barceló (Felanitx, 1957) ha realizado durante estos dos últimos años. En la exposición pueden contemplarse también ilustraciones para el libro Fausto, de la editorial Galaxia Gutemberg. El catálogo editado por la galería incluye dos cuadernos con dibujos que documentan el proceso de creación de cada una de las obras, junto con reflexiones y poemas.

Barceló octópodo

La espontaneidad de sus gestos, trazos y colores es propia de quien tiene la facilidad y el estímulo de la libertad de expresión. Miquel Barceló, a través de su obra, nos cuenta que el motivo para pintar es tan sencillo como querer tener al alcance el divertimento de sus ensoñaciones marinas, tanto como la contemplación que Monet pretendía atesorar de sus nenúfares en el Jardín de Giverny.

Observando la obra de Monet y Barceló, podemos apreciar el sutil paso del impresionismo al expresionismo, de la impresión de luz y color a la expresión que se sumerge en la intimidad de los deseos más recónditos del autor, en la que invita al juego de todos los apetitos. Y lo sabe hacer con una naturalidad salvaje y festiva, tan directa que no se podría concebir sin la contribución del alimento espiritual nativo y mítico traído del mar Mediterráneo.

Su trabajo se mueve en territorios emocionales que convierte en pictóricos, territorios en los que expone escenas de su mundo, de su soledad. Sus piezas intentan plasmar lo que le rodea, lo que le pasa, lo que siente; el mar y sus habitantes ajenos al ruido externo, el mar y sus tormentas con barcas a veces vacías.

Miquel Barceló se expresa sin restricciones en el medio en el que plasma su arte, y parece que organizara y vertiese su vida en la arcilla que convierte en pintura, en lienzo y dibujo. El mar Mediterráneo, sus colores y olores, y la tradición ceramista de su tierra natal, sin duda debieron ejercer una gran influencia sobre él. Y es que Felanitx, su tierra, es cuna de ceramistas desde el siglo III a. C.

En esta muestra, Barceló  nos invita a sentirnos como un pulpo, alejados del ruido e inmersos en la inmensidad del mar, para dejarnos salpicar por sus colores.

Exposición: “Miquel Barceló. Vida de pulpo”, en la Galería Elvira González, desde el 19 de febrero al 30 de marzo
Fotografía: Oscar Rivilla
Música: Dr. Symptosizer
Maquillaje y peluquería: Jose Sande
Directora de arte: Carolina Verd

Moda:

Vestido y sandalias plateadas de Haníbal Laguna

2 Comments

  1. Espontáneo, didáctico y oportuno discurso, algo más que informativo, al socaire del expresionismo de Barceló versus el impresionismo de Monet.

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