Arte e inteligencia artificial. Mario Klingemann

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Visitando Espacio SOLO, en una de sus salas descubrí un lugar mágico con luz tenue y en silencio. Con asombroso dinamismo, aparecen en dos pantallas una serie de retratos. Los rostros se forman y se deforman para después desvanecerse y hacer aparecer nuevas imágenes en un incesante proceso desencadenado por fusión. Entre las pantallas, en un pequeño mueble habita el artista o, quizá, una extensión de él. Mario Klingemann es el creador de “Memories of Passersby I”, una instalación de inteligencia artificial (AI) que utiliza un complejo sistema de redes neuronales para generar un sinfín de retratos, rostros nunca antes configurados y que después de proyectarse desaparecen para siempre. Imágenes creadas por el ordenador para que el espectador sea testigo de un acto de configuración y reconfiguración que no tiene fin.

Memories of Passersby I

La maquina de Mario Klingemann, a través de diferentes algoritmos, pinta retratos pixel a pixel. Durante años, el artista estuvo entrenando a este “cerebro de inteligencia artificial”, utilizando para esta fase de aprendizaje miles de retratos creados entre los siglos XVII y XIX por los grandes maestros de la pintura clásica europea. Klingemann también transmitió a la máquina su predilección por el arte surrealista, la “belleza convulsiva” descrita por André Breton.

Ahora esta máquina es autónoma y lo sorprendente es que esté produciendo en tiempo real, sin estar conectada a ninguna base de datos ni a Internet. Parece que en su continua proyección evolutiva de nuevas imágenes lo que pretendiera fuera asombrarnos. Sus retratos, lejos de dejarnos indiferentes, producen en aquel que los observa una especie de magnetismo que atrae y perturba al mismo tiempo, en ese ritmo sin fin de formación y deformación.

El ordenador, ¿una entidad creativa en sí misma?

En lugar de considerar el ordenador como herramienta de ayuda a los creadores humanos, ¿podríamos verlo como una entidad creativa en sí misma? Actualmente los ordenadores ejercen un papel relevante en procesos creativos como la música, la arquitectura, la pintura y la ciencia. De hecho, el ordenador ya es un instrumento musical, un pincel, un lienzo. En “Memories of Passersby I”, la inteligencia artificial parece actuar como colaboradora creativa y no como una mera herramienta. Algo que ha sido posible a través de hipotéticos modelos de funcionamiento de la mente humana. Todos nuestros conocimientos y experiencias permanecen detrás de cada idea.

En realidad, pienso que es una forma avanzada de resolución de problemas en la que participa el razonamiento, la memoria, la analogía y el aprendizaje, algo que hoy en día es capaz de ser replicado por un ordenador. Pero ¿qué es lo que le falta para ser un verdadero creador? Tal vez tener la intención de crear, la libertad de tomar decisiones propias; de llegar hasta más allá de modelos y romper reglas, de dar sentido a la búsqueda de generar algo nuevo…

Fotografía: Oscar Rivilla

Música: Dr Symptosizer

Edición: Alexis en Cursiva Comunicación

Peluquería y maquillaje: Noemí Nohales Pons

Colaboración: Cebolla Studio

Dirección de arte: Oscar Rivilla y Carolina Verd

Moda:

Foto principal y 2: vestido de Ágatha Ruiz de la Prada

Foto 3 y 4: mono de flecos de Ágatha Ruiz de la Prada

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